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Vive una inolvidable experiencia slow en el corazón de la Costa Brava

Recóndito paraje del Mediterráneo donde la tierra y el mar se funden en una agreste y brava sucesión ininterrumpida de peñascos vertiginosos y bellos rincones en forma de calas de gruesa arena y agua fresca y cristalina, remanso de paz donde confluyen las vidas de los audaces hombres de la mar y las de los abnegados y perseverantes campesinos, els pagesos que tan bien conocía Josep Pla, el insigne escritor y periodista natural de esta tierra… Es el Empordanet o Petit Empordà, nombre con el que se conoce esta parte singular y con personalidad propia del Baix Empordà.

Escarpada costa acechada antaño por piratas berberiscos y defendida desde los caminos de ronda y las torres de guaita (vigilancia), ha sido azotada desde tiempos inmemoriales por la tramuntana, el huracanado viento del norte que limpia el aire y «pinta» el cielo de una intensa tonalidad azul. Su salvaje belleza ha atraído a gentes de todo el país desde principios del siglo pasado, cuando se puso de moda entre la burguesía catalana.

Testimonio de ello son las bellas torres, las casas de veraneo de estilo modernista y noucentista de la playa del Canadell, en Calella de Palafrugell, o de la vecina Llafranc, que se levantaron a principios del siglo xx junto a las casitas de pescadores que originalmente formaban parte del paisaje del lugar.

cami de ronda calellaAntiguos barrios marineros de Palafrugell, pequeña localidad ampurdanesa escondida unos pocos kilómetros tierra adentro, a salvo de las amenazas provenientes del mar, las bahías de Calella, Llafranc y Tamariu se han transformado en las últimas décadas en centros turísticos de renombre, sin perder su identidad original ni el ancestral carácter marinero. Se trata de un turismo familiar, íntimo, recogido, respetuoso e integrado en el entorno.

En este incomparable rincón de la Costa Brava tienes el placer y el privilegio de recorrer los históricos caminos de ronda y pasar junto a las torres de vigilancia desde las que se alertaba de la llegada de piratas berberiscos, que acechaban en tiempos medievales las costas catalanas en busca de un suculento botín. Puedes iniciar el camino en la coqueta playa de Tamariu, la bahía situada más al norte. Camina unos metros sobre la arena, siempre en dirección sur, escala entre las rocas y déjate salpicar por las olas antes de alcanzar el faro de Sant Sebastià.

far sant sebastiàDesde esta increíble atalaya, descrita por Pla como «el punt més gloriós de Catalunya, l’angle més recte que en aquest país fan la terra i el mar» («el punto más glorioso de Catalunya, el ángulo más recto que en este país forman la tierra y el mar»), deja volar la imaginación y quizás llegarás a avistar alguna goleta en el horizonte. Inspira profundamente el aire impregnado de sal y relájate. Atrévete a practicar yoga o cualquier otro ejercicio relajante. Si no te apetece, descansa un rato sin pensar en nada en concreto, contemplando el infinito de la línea del mar.

Desciende suavemente hasta las calles de Llafranc y haz un alto en el camino para descansar. Cierra los ojos y dedica un rato a escuchar la suave melodía de las olas en la arena. Deja volar tus sueños… Cuando te apetezca, acércate hasta la orilla y pasea con los pies descalzos sobre la arena mojada. Siente en la piel la suave brisa del Mediterráneo y el embriagante perfume de sal que te acompaña hasta la orilla. Déjate mecer por el ronroneo de las olas del mar en una de las hermosas calas y contempla la inmensidad azul del horizonte, dejando volar la imaginación.

kayakingSi deseas tener una aventura inolvidable, súbete en la playa de Tamariu a un kayak y déjate llevar por las olas hasta las espectaculares grutas esculpidas por el viento y el mar en la roca. Una vez allí, atrévete a sumergirte en las frescas y cristalinas aguas que esconden un tesoro en forma de bellos corales y peces de vivos colores. No te arrepentirás.

snorkelPara los amantes de la pesca, el mejor lugar para ello son las plataformas naturales formadas por la erosión del viento y el agua sobre las rocas, aunque también puedes acercarte a algún pescador y tratar de acompañarle para compartir la experiencia de la pesca en alta mar. Conocerás uno de los oficios más antiguos del mundo y quizás regresarás con unos cuantos kilos de sardinas frescas. Están sabrosísimas a la brasa, como las comía Pla cuando de niño veraneaba en Calella.

sant rocSi te gusta la naturaleza, acércate a los jardines de Cap Roig, un paraíso botánico colgado sobre el mar. Cerca de un millar de especies botánicas procedentes de todo el mundo fueron plantadas en el lugar por Dorothy Webster, esposa de Nicolas Woevodsky, un coronel ruso exiliado tras la revolución rusa, en 1917. Instalados en la Costa Brava de Palafrugell, el matrimonio Woevodsky transformó este rincón una prodigiosa simbiosis de naturaleza y arte. Junto a la flora típicamente mediterránea, encinas sureres, pinos, cipreses y plantas aromáticas (tomillo, romero, espliego), destacan el exotismo del jardín de los cactus y el alegre cromatismo de los geranios y las mimosas, con sus bonitas flores amarillas.

cap roigHaz un alto en el camino. Asómate al mirador de les Formigues o descansa en la coqueta placita del Té. Relaja la vista y contempla el panorama. Si visitas el lugar en verano, puedes acercarte por la noche para asistir a uno de los festivales de música estivales más prestigiosos, el Festival Jardins de Cap Roig. Sweet jazz bajo las estrellas de la cálida noche mediterránea, con la «música» de las olas de fondo.

Otra buena opción es alquilar una bicicleta y dar un paseo hasta Palafrugell. Visita el museo del Suro, donde entenderás la estrecha relación del corcho con la historia reciente de la población. La manufactura de tapones de corcho, actividad industrial procedente de Francia a finales del siglo XVIII, aportó una notable prosperidad a la comarca, hasta entonces dedicada casi exclusivamente a la agricultura, la pesca y a la extracción de coral.

ruta josep plaSolo o acompañado por un guía de la ruta organizada por la Fundación Josep Pla, recorre la calle del Sol o el carrer Nou (la calle nueva), en las que transcurrió la infancia de Josep Pla. Llévate contigo o consigue algún ejemplar de El quadern gris o El carrer estret, dos de las novelas en las que mejor describe el paisaje y la gente de su tierra. Siéntate en la plaça Nova o en algún rincón tranquilo de Dins la Vila, callejuelas medievales antiguamente delimitadas por las murallas, y dedica un rato a la lectura.

Entra en la iglesia de Sant Martí, de estilo gótico con toques barrocos, y siéntate en uno de sus bancos, quizás en el mismo dónde el niño Pla escuchaba los largos e interminables sermones de las misas dominicales. Entenderás mejor la idiosincrasia del lugar y te sentirás como si vivieras en tiempos del escritor, un siglo atrás.

Para reponer fuerzas te recomendamos un excelente plato de pescado fresco en el Simpson de Llafranc, restaurante especializado en cocina de autor elaborada con productos locales y de calidad, o un delicioso menú de «mar y montaña», tradición culinaria propia de Calella de Palafrugell consistente en la combinación de marisco (langosta, langostinos y gambas) con carne, generalmente pollo, en el restaurante La Torre, en Calella de Palafrugell.

la torreTras una reparadora siesta tumbado sobre la arena con el suave ronroneo de las olas a tus pies, déjate llevar por las empedradas callejuelas del Portbò, el núcleo original de la marinera Calella de Palafrugell y pasea bajo las blancas voltes, los pórticos situados frente a las tradicionales casas de pescadores.

Si lo deseas, sigue en dirección sur por el camino de ronda del Golfet hasta la playa de Port Pelegrí y el hotel Sant Roc. Edificio singular construido en los años cincuenta del siglo pasado, originalmente fue la casa particular de la familia de Joan y Neus Boix. Luego fue ampliada para convertirla en un hotel. Teresa Boix, hija del fundador, cuenta que en los primeros tiempos tenían una clientela exclusiva, la aristocracia y alta burguesía de Barcelona y París, a quienes amenizaban las noches de verano con artistas de la talla de Carmen Amaya, entre otros.

Al atardecer, comparte con viejos lobos de mar un cremat, bebida flambeada de ron, azúcar, piel de limón, canela y café, de innegables aromas caribeños, en la magnífica terraza de Els Tres Pins, al lado de la orilla del mar, y escucha historias acerca de los indianos que fueron a hacer las Américas y regresaron con una enorme fortuna. Estos mágicos momentos harán de tu estancia una experiencia única e inolvidable.

casamarPara cenar, tienes que probar el suquet de peix en Casamar, restaurante slow food con una carta especializada en productos del mar frescos, ecológicos y de gran calidad, todos ellos propios de las costas de Palafrugell. Quim Casellas y su equipo también nos pueden deleitar con un delicioso arroz de Carneroli con gambas de Palamós y jamón ibérico o un lenguado con almejas y bergamota, entre otras exquisiteces, acompañadas de una copa de suave blanco pescador de las cavas del castell de Perelada, con denominación de origen (D.O.) Empordà.

do emporda raco del bon viLos postres dan paso a un íntimo paseo a la luz de la luna con tu pareja. Siéntate en la arena de la playa frente al mar y déjate seducir por la suave melodía de las havaneres, canciones marineras tradicionales con influencias de la música cubana, patrimonio cultural de una comarca emparentada con el continente americano a través de varias generaciones de indianos.

Disfruta de un relajante masaje seguido de un baño en el jacuzzi de Mas Spa, espacio diseñado para ofrecer una gama de experiencias destinadas a proporcionar el más alto nivel de bienestar físico y relax emocional, plenamente integrado en el entorno rural de Mas de Torrent, una antigua masía del siglo XVIII restaurada en un estilo vanguardista y ubicada en un entorno excepcional.

mas de les florsTambién puedes gozar de una sesión de mimos en el jacuzzi del acogedor hotel Mas de les Flors, una masía de más de 170 años de existencia en la que han vivido varias generaciones de ampurdaneses, es el epílogo perfecto antes de una discreta retirada a una de las acogedoras habitaciones con vistas al pla de l’Empordà. La canción de cuna de los grillos hará el resto. Que tengas unos dulces sueños…

Text: © Roger Jiménez – Slowing Catalunya

Fotografia: © Hotel Casamar – Hotel La Torre – Kayaking Costa Brava – El Mas de les Flors – Fundació Josep Pla – Jardinjs de Cap Roig / Obra social “la Caixa” – Turisme Palafrugell

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