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De la Barcino romana a la Barcelona medieval

Sigue las huellas de los barceloneses que han pisado estas piedras durante más de dos mil años y descubre cómo vivían, qué comían, en qué trabajaban, dónde se reunían, qué hacían en su tiempo libre… Comparte con sus descendientes una taza de chocolate con churros o un plato de arroz negro junto al mar. Todo poco a poco, sin prisas…

Cruza la puerta Decumana, que corresponde a las murallas romanas, y entra en Barcino por la calle del Bisbe. Si tienes la suerte de toparte con algún músico, siéntate un rato apoyado en la pared de la capilla de Santa Llúcia y déjate llevar por las suaves melodías que quizás ya amenizaban las veladas de las gentes del lugar en los tiempos medievales.

músicsEntra en el patio de la Casa de l’Ardiaca y siente como fluye el agua de la preciosa fuente. Si coincide con el día de Corpus, contemplarás l’ou com balla, un espectáculo único consistente en el «baile» de un huevo sobre el surtidor de agua de dicha fuente.

ArdiacaY si tu visita a la ciudad tiene lugar justo antes de las fechas navideñas, durante la fira de Santa Llúcia, podrás adquirir frente a la catedral alguna figurita artesanal del pessebre, quizás la de un caganer, personaje tradicional de los belenes catalanes que representa un pastor agachado haciendo sus necesidades. Puedes contemplar la imagen de dicha santa en la coqueta capilla románica adosada a la catedral. Continúa tu camino tras los pasos de los barcinonensis y desvíate hacia la calle del Paradís. En el interior del número 10 siguen en pie cuatro columnas del antiguo templo del emperador Augusto, ubicado en un extremo del forum, el foro o centro político y social de la ciudad romana.

columnasRodea el ábside la catedral por el exterior, sigue hacia tu derecha y descubre la plaza del Rei, una de las más bellas del barrio gótico. Bajo su superficie, como parte del Museu d’Història de la Ciutat, se halla el mayor conjunto arqueológico barcelonés, un barrio artesanal romano y un conjunto episcopal de finales del Imperio. El barrio artesanal contaba con talleres destinados a varias labores de la época, como la prensa de la uva para hacer vino, la salazón del pescado o el lavado y tinte de la ropa. En el conjunto episcopal se conserva el baptisterio, donde se bautizaban los primeros cristianos de Barcino.

Ribera2 Prosigue tu camino en dirección hacia el mar, hasta la plaza de Sant Jaume. Núcleo de la vida política barcelonesa y catalana desde hace dos milenios, aquí ya se reunían los patricios para deliberar sobre los asuntos públicos. Con motivo de la Diada Nacional de Catalunya, el 11 de septiembre, y la festividad de Nostra Senyora de la Mercè, el 24 del mismo mes, suelen abrir sus puertas el palau de la Generalitat y la Casa de la Ciutat o Ayuntamiento, dos joyas del gótico civil catalán y sedes del poder político de Catalunya y Barcelona, respectivamente.

"Mujer" sculpture by Joan Miro in Barcelona City Council, Catalonia, SpainOtra de las patronas de la ciudad es santa Eulàlia, una de las primeras cristianas que murió martirizada por los romanos. Lanzada cuesta abajo probablemente por la actual Baixada de Santa Eulàlia, metida en un tonel lleno de cristales rotos, se la recuerda durante la semana del 12 de febrero, cuando se celebran las fiestas de santa Eulàlia. Sigue tu camino por el decumanus maximus en dirección hacia el mar hasta alcanzar la puerta Praetoria o puerta de mar. Por ese lugar entraban en la ciudad los mercaderes que llegaban en barco. Uno de los arcos laterales se conserva semienterrado, en el interior del Centre Cívic Pati Llimona, donde también puedes recrear los baños de los patricios barceloneses en unas auténticas termas romanas.

llimonaVuelve sobre tus pasos hasta la plaza de Sant Jaume y adéntrate en las sinuosas y angostas callejuelas del Call, el antiguo barrio judío.

Call Entra en una auténtica sinagoga e ilústrate sobre las vicisitudes del pueblo hebreo en la ciudad. Si ya tienes hambre, entra en Allium para reponer fuerzas. Cocina catalana tradicional con materias primas procedentes directamente del productor: prueba la deliciosa ternera ecológica de raza xarolesa del Berguedà o el sensacional pescado fresco de la Llotja de Vilanova i la Geltrú, precedido por los apetitosos embutidos de l’Albera. Todo ello aliñado con el exquisito aceite virgen extra de la comarca de Les Garrigues y acompañado por un irrepetible pan artesanal del horno de leña Baluard, del barrio de la Barceloneta…

AlliumO si ya es hora de merendar, prueba en Caelum, sentado en lo que fueron unos mikvé o baños judíos, unos deliciosos dulces hechos por monjas de varios conventos de España. Si deseas saber cómo preparaban sus platos los barceloneses de la antigüedad y la edad media, acércate a los talleres de cocina romana y medieval que imparten en el aula de Cuínica, en el mercado de la Boqueria. Al anochecer, descansa en el rincón más bello y solitario de la ciudad, la plaza de Sant Felip Neri.

Neri Disfruta con los cinco sentidos del espacio gastronómico del hotel restaurante Neri y luego déjate vencer por el sueño en una de las habitaciones que dan a la plaza, con el suave murmullo de fondo de la fuente que se encuentra en medio de la plazoleta, frente a la iglesia del mismo nombre. La recordarás siempre por los restos de metralla aún visibles en la fachada, consecuencia de un bombardeo aéreo durante la guerra civil. No hace tanto tiempo, los carros tirados por caballos entraban en la Barcelona amurallada a través de la Portaferrissa, la puerta de hierro levantada en el siglo XIII.

biciPárate un momento a leer el texto del mosaico de la fuente e intenta imaginar cómo era el lugar en tiempos pasados, con la gente vestida con ropas de época. Pasea por la agradable calle de Santa Anna y entra en la iglesia del mismo nombre, uno de los secretos mejor guardados de la ciudad. A pocos metros de la mismísima plaza de Catalunya, este remanso de silencio, historia, arte y belleza espiritual te transporta a los tiempos de los caballeros templarios y de otras órdenes que se encomendaban a la santa antes de partir a luchar contra los «infieles» en las cruzadas de Tierra Santa. Callejea un rato más hasta avistar un auténtico cementerio romano, en la plaza vila de Madrid.

cementiri Tuerce luego por la popular calle de Petritxol. Desayuna una sensacional tapa de ensaladilla rusa con brotes de cebolla o un bocadillo hecho con pan ecológico en la taberna Bagauda o, mejor aún, merienda un delicioso suizo (taza de chocolate caliente con nata) en La Pallaresa o en Dulcinea, algunas de las más renombradas granjas o cafeterías tradicionales catalanas.

Petritxol Baja aún más hasta la plaza del Pi, una de las más coquetas del barrio gótico. Prueba alguno de los exquisitos quesos de oveja catalana del mercadillo montado en medio de la plaza y, cuando te apetezca, entra en la iglesia de Santa Maria del Pi y sube hasta el mirador a contemplar la ciudad desde un punto de vista diferente. View of Plaza del Rei in Gothic quarter, Barcelona, Catalonia, Spain Cuando vuelvas al exterior, contempla algunas de las obras de arte de los pintores instalados permanentemente junto a un lateral de la iglesia, en la plaza de Sant Josep Oriol. Quizás te guste mucho alguno de los cuadros y te animes a llevártelo a casa.

gòticDescansa ahora un rato y mete los pies en agua en Rufoo Fish Spa, rodeados de peces que te producen un agradable cosquilleo cuando te mordisquean la piel.

4¿Ya estás otra vez a punto para seguir? Entonces date un paseo hasta la calle Argenteria, tradicional puerta de entrada al barrio de la Ribera. Entra en alguno de los palacios de la calle Montcada, una de las más señoriales de la ciudad medieval. Los de la acera de la izquierda –siempre en dirección mar– acogen el museo del universal Pablo Ruiz Picasso, que pasó sus años de juventud en Barcelona y París. En Els 4 Gats, cervecería y ahora bar restaurante próximo al portal del Ángel, se reunían con Santiago Rusiñol, Ramon Casas y otros «cuatro gatos», todos ellos ilustres artistas de principios del siglo XX. Tómate una relajante taza de café mientras contemplas el famoso cuadro de Casas en el que éste aparece junto a Pere Romeu montado en un peculiar tándem de la época.

quatregatsRetoma la calle Montcada hasta el paseo del Born y gira a la derecha hasta la iglesia de Santa Maria del Mar, una de las más preciadas joyas del gótico catalán. Siéntate en uno de sus bancos y levanta la vista hasta el infinito de sus impresionantes arcos ojivales.

santaMariaMarSube hasta el mirador del campanario, si lo deseas. O quizás te apetece leer un rato en este increíble lugar. Consigue un ejemplar de la novela La catedral del mar, de Ildefonso Falcones, y viaja hasta el siglo XIV, cuando los barceloneses levantaron con gran esfuerzo y devoción esta obra maestra de la arquitectura universal. Cuando quieras, atraviesa el paseo del Born hasta el antiguo mercado homónimo, paradigma de la arquitectura de hierro del siglo XIX, y visita en el Born Centre Cultural los restos de un barrio del siglo XVII, anterior a la conquista de la ciudad por las tropas borbónicas de Felipe V, en la guerra de Sucesión.

Born2Una ruta teatralizada te hace sentir el padecimiento de la población durante el sitio de Barcelona, que acabó en derrota y puso fin al autogobierno catalán. Olvida tanto sufrimiento con una rica paella con verduras ecológicas en el Espai Mescladís.

MescladisPara acabar, un delicioso postre casero preparado con todo el cariño. Por la tarde te mereces un descanso. Relájate en los baños árabes de Aire de Barcelona con una taza de té y un suave y reconfortante masaje.

AireBCNVive una inolvidable experiencia gastronómica en el íntimo y tranquilo Montiel, el mejor epílogo de una inolvidable jornada que tiene un final feliz con una copa a la luz de la luna en la terraza del hotel Bòria. La última parte de la visita a la Barcelona medieval la puedes hacer dando un tranquilo paseo en bicicleta. Desayuna alguna exquisitez de la panadería ecológica BarcelonaReykjavik y empieza el paseo en la plaza dels Àngels, frente al Macba, el museo de arte contemporáneo de Barcelona.

ReykjavikSiempre en dirección mar, sigue hasta el que fuera hospital de la Santa Creu. Aparca la bicicleta, pasea por el antiguo claustro y disfruta del sol en algún banco o en una terraza, mientras tomas un refresco. Prosigue luego la ruta por la rambla del Raval hasta la iglesia de Sant Pau del Camp, la mejor muestra de arquitectura románica que se conserva en Barcelona. Continúa hasta las Drassanes y visita el museo marítmo.

MamiTeca2En el pequeño y acogedor restaurante slow food Mam i Teca atrévete con una exquisita costilla de cerdo con garbanzos o prueba el plato de la casa, la mojama de boquerones, anchoas, atún y bacalao.

mollfustaAcércate hasta el mar con la bicicleta. Pasea por el Moll de la Fusta y continúa por el paseo marítimo hasta la Barceloneta, el antiguo barrio marino. Deja la bicicleta bien atada y túmbate en la arena de la playa. Si hace calor, date un refrescante baño.

images[2]Al atardecer, pedalea hasta el restaurante Cinc Sentits. Cuando te hayas deleitado con sus menús especiales de degustación Gastronòmic o Sensacions, que incluye verduras del huerto propio, relájate en Spaciomm, el spa del hotel Omm. Disfruta de un tratamiento especial y personalizado con productos naturales y biológicos antes de retirarte a descansar a una de las elegantes habitaciones. El mejor punto y seguido de tu estancia slow en Barcelona.

 © Roger Jiménez – Slowing Catalunya

 © Carlos S. Pereyra – Fotouropa. Travel Photography / Rufoo Fish Spa / Aire de Barcelona / Espai Mescladís / Barcelona-Reykyavik / Mam i Teca / Hotel Omm

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